La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia refuerza el avance de gobiernos de derecha y centroderecha en América Latina.
El nuevo mandatario colombiano asumió este viernes el poder con un discurso centrado en la seguridad, la autoridad del Estado y el combate contra los grupos armados.
Su llegada se produce en un momento en que el mapa político de América Latina muestra un marcado desplazamiento hacia la derecha.
En los últimos años, varios países eligieron gobiernos que prometen combatir con mayor firmeza el crimen, reducir la burocracia, impulsar la inversión privada y fortalecer las relaciones con Estados Unidos, de la mano de Donald Trump.
Colombia se suma al nuevo mapa político
De la Espriella representa el cambio más reciente en esta tendencia.
Su elección puso fin al gobierno de izquierda de Gustavo Petro y devolvió a Colombia a un espacio político más cercano a los gobiernos conservadores de la región.
Durante su discurso de posesión, el nuevo presidente insistió en la necesidad de recuperar la seguridad y fortalecer a las Fuerzas Armadas.
Además, planteó una política más dura frente a los grupos armados y las organizaciones criminales.
El mensaje coincide con una de las principales preocupaciones de los ciudadanos en varios países latinoamericanos: el aumento de la violencia y del crimen organizado.
Argentina abrió el nuevo ciclo
Uno de los primeros grandes cambios del actual ciclo político ocurrió en Argentina.
Javier Milei llegó a la Presidencia en diciembre de 2023 con un discurso de fuerte ruptura con el modelo político y económico tradicional.
Su gobierno impulsó una profunda reducción del gasto público y una política económica basada en la desregulación y el protagonismo del sector privado.
La experiencia argentina se convirtió en una referencia para otros sectores de derecha de la región.
Ecuador y Paraguay marcaron el camino
En Ecuador, Daniel Noboa llegó al poder en 2023 y posteriormente consiguió la reelección.
Su gobierno ha colocado la lucha contra el narcotráfico y la violencia entre sus principales prioridades.
Paraguay también forma parte de esta nueva etapa política, marcada por ese giro conservador derechista.
Santiago Peña asumió la Presidencia en 2023 con una agenda de continuidad del Partido Colorado y una orientación favorable a la inversión y al sector privado.
Estos dos gobiernos ayudaron a consolidar el avance de la derecha en Sudamérica.
Panamá y El Salvador reforzaron la tendencia
En 2024, José Raúl Mulino ganó la Presidencia de Panamá, que continúa con la tendencia derechista de los últimos gobiernos.
Ese mismo año, Nayib Bukele consolidó su proyecto político en El Salvador con una amplia victoria electoral, después de su primer mandato entre junio de 2019 y junio de 2024.
La política de seguridad de Bukele, basada en una ofensiva contra las pandillas, se convirtió en uno de los modelos más conocidos de la nueva derecha latinoamericana.
Su estrategia también generó fuertes críticas de organizaciones defensoras de los derechos humanos, que han documentado violaciones a los mismos.
Estos organismos también se han encargado de propagar a nivel internacional el estrangulamiento de la libertad de prensa y de expresión de todo grupo o individúo que no concuerda con el pensamiento de Bukele o que critica su gestión.
Aun así, el modelo salvadoreño antipandillas ha influido en el debate político de otros países que enfrentan problemas de violencia y crimen organizado.
Chile y Honduras giraron hacia la derecha
El cambio continuó en 2025.
José Antonio Kast ganó la Presidencia de Chile y asumió el poder en marzo de 2026. Su campaña estuvo marcada por la seguridad, el control de la inmigración irregular y el fortalecimiento de la autoridad del Estado.
En Honduras, Nasry Asfura también llegó a la Presidencia con una agenda conservadora y una relación cercana con el gobierno de Donald Trump.
La elección hondureña agregó otro país centroamericano al nuevo mapa político regional.
Costa Rica y Perú completaron el giro
Costa Rica también confirmó el cambio de orientación política.
Laura Fernández, del derechista Partido Pueblo Soberano, asumió la Presidencia en mayo de 2026. Durante su investidura anunció una política de “mano dura” contra el crimen organizado.
En Perú, Keiko Fujimori asumió la Presidencia en 2026 después de ganar unas elecciones marcadas por la fragmentación política y la preocupación por la inseguridad.
Su llegada colocó nuevamente al fujimorismo en el poder y añadió otro país al grupo de gobiernos de derecha de la región.
No toda América Latina se ha movido a la derecha
Aunque el giro a la derecha en América Latina es evidente, la región está lejos de tener un solo bloque político.
Brasil continúa bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
México está gobernado por Claudia Sheinbaum, mientras que Uruguay mantiene un gobierno de izquierda con Yamandú Orsi.
Guatemala también conserva una administración de orientación progresista con Bernardo Arévalo.
Por eso, más que hablar de una América Latina completamente derechizada, los analistas describen un cambio en el equilibrio político regional.
Un estudio del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile señala que 14 elecciones presidenciales celebradas durante los últimos años han reconfigurado el mapa político latinoamericano y que el avance de la derecha se ha mantenido de manera sostenida.
Seguridad y economía, motores del cambio
¿Qué explica este desplazamiento hacia la derecha?
Dos factores aparecen con frecuencia: la inseguridad y el descontento de la población por el manejo de la economía.
El crecimiento del narcotráfico, las pandillas, la extorsión y la violencia ha aumentado la demanda de políticas de seguridad más firmes.
Al mismo tiempo, muchos electores han expresado frustración por el bajo crecimiento económico, el desempleo y la falta de oportunidades.
La derecha ha aprovechado ese descontento con propuestas centradas en seguridad, reducción del tamaño del Estado, inversión privada y mayor cooperación con Estados Unidos.
Un análisis de The Associated Press identifica precisamente la preocupación por el crimen, la inmigración y el desempeño económico como factores que han favorecido a los candidatos conservadores de la región.
De la Espriella, el nuevo rostro del cambio
Con su llegada a la Presidencia, Abelardo de la Espriella se incorpora a una red regional de gobiernos que comparten, aunque con diferencias importantes, una agenda de mayor énfasis en seguridad, libertad económica y fortalecimiento de la autoridad estatal.
La presencia en su investidura de dirigentes como Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y Nasry Asfura reforzó esa imagen.
La ceremonia de posesión en Cali incluso fue descrita como una especie de cumbre de la derecha latinoamericana.
El desafío para todos estos gobiernos será demostrar que el cambio político puede traducirse en mejores resultados para sus ciudadanos.
La seguridad, el crecimiento económico y la generación de empleo serán algunas de las principales variables para medir el éxito de esta nueva etapa.
Por ahora, el mapa político regional muestra una tendencia clara: después del avance de la izquierda durante la década pasada, América Latina vuelve a inclinarse hacia la derecha.

