Los Ángeles, 30 de septiembre de 2026 | 4:20 pm PT

México y EE. UU. aceleran acuerdo comercial ante presión de Trump

Trump busca que se logre antes del 3 de noviembre.

México y Estados Unidos aceleran las negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial bilateral antes de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre, mientras Washington busca concesiones en sectores estratégicos.

México y Estados Unidos intensificaron las conversaciones para alcanzar un acuerdo comercial antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre de 2026.

El objetivo de ambos gobiernos es avanzar en un pacto que permita reducir algunas de las presiones arancelarias que afectan su comercio bilateral.

Las negociaciones también buscan resolver diferencias sobre la industria automotriz, la inversión china en México y el porcentaje de componentes estadounidenses utilizados en vehículos fabricados en territorio mexicano.

Trump busca mayores concesiones de México

La administración del presidente Donald Trump pretende que México aumente el contenido estadounidense de los productos fabricados en el país.

Uno de los sectores más sensibles es el automotriz. Washington analiza modificar los aranceles establecidos bajo la Sección 232 y podría reducir el gravamen actual del 25 % sobre los vehículos mexicanos, si se alcanzan determinadas condiciones.

Sin embargo, Estados Unidos mantiene como una de sus principales exigencias que los automóviles producidos en México incorporen una mayor proporción de componentes provenientes de Estados Unidos.

México apuesta por la negociación

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por mantener una estrategia de cooperación con Washington.

La prioridad mexicana es preservar el acceso de sus exportaciones al mercado estadounidense y reducir el impacto de los aranceles sobre sectores fundamentales de la economía.

Más del 80 % de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, por lo que cualquier cambio en las condiciones comerciales puede tener consecuencias importantes para la industria y el crecimiento económico de México.

La estrategia también busca generar confianza entre los inversionistas en un momento de mayor incertidumbre sobre las relaciones comerciales de América del Norte.

La inversión china es otro punto de conflicto

Otro de los temas centrales de las negociaciones es la creciente presencia de capital chino en México.

Washington quiere evitar que empresas de China utilicen territorio mexicano para producir bienes que posteriormente ingresen al mercado estadounidense aprovechando las ventajas comerciales existentes entre México y Estados Unidos.

El tema adquiere especial relevancia en sectores como el automotriz y las nuevas cadenas de suministro vinculadas con tecnología y manufactura.

Trump también ha dejado clara su oposición a que fabricantes chinos produzcan vehículos en México para exportarlos a Estados Unidos.

Elecciones de noviembre aumentan la presión

El calendario político estadounidense añade urgencia a las negociaciones.

La administración Trump busca presentar avances comerciales antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, mientras México pretende aprovechar el momento para obtener mejores condiciones comerciales y reducir el impacto de los aranceles.

No existe un plazo formal para concluir el acuerdo. Sin embargo, funcionarios de ambos países consideran políticamente conveniente lograr avances antes de los comicios.

Las negociaciones también ocurren después del fracaso de las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá, lo que dejó a ambos países inmersos en una nueva disputa arancelaria.

Un acuerdo con impacto en toda Norteamérica

Un eventual pacto entre México y Estados Unidos podría modificar las condiciones para sectores como automóviles, manufactura, acero, aluminio, agricultura e inversión extranjera.

Para México, el desafío consiste en obtener alivio frente a los aranceles sin aceptar condiciones que perjudiquen su competitividad industrial.

Para Washington, la prioridad es reforzar las cadenas de suministro norteamericanas y limitar la participación de China en sectores considerados estratégicos.

Por ahora, las conversaciones continúan y todavía existen diferencias importantes que deberán resolverse antes de que ambos gobiernos puedan anunciar un acuerdo definitivo.

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