Los Ángeles, 30 de septiembre de 2026 | 4:21 pm PT

Familiares recorren cientos de millas para ver a detenidos de ICE en California, pero no pueden abrazarlos

Familiares de detenidos por ICE deben conformarse con hablarles por teléfono a través de un vidrio.

Familias de inmigrantes detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) recorren cientos de millas para visitar a sus seres queridos en el mayor centro de detención migratoria de California, pero deben conformarse con hablar con ellos a través de una pared de vidrio.

El California City Detention Facility, ubicado en el desierto del condado de Kern, al norte de Los Ángeles, mantiene prohibidas las visitas con contacto físico desde que comenzó a recibir detenidos en 2025.

El centro, administrado por la empresa privada CoreCivic, alberga aproximadamente 1,600 personas bajo custodia migratoria, según un reporte publicado esta semana.

La medida significa que los familiares no pueden abrazar, tocar ni sentarse junto a sus seres queridos durante las visitas. La comunicación se realiza frente a una barrera de vidrio y mediante teléfonos.

“Quiero abrazar a mi hijo”

Uno de los casos que refleja el impacto de esta política es el de Teresa Reyes, quien recorrió aproximadamente 300 millas para visitar a su hijo Guillermo por su cumpleaños.

La mujer no pudo abrazarlo ni siquiera entregarle personalmente un regalo.

“Quiero abrazar a mi hijo, quiero tocarlo, quiero asegurarle que todo va a estar bien”, relató Reyes, según el reporte publicado por The Guardian.

El centro se encuentra en una zona remota, por lo que una visita puede representar horas de viaje y gastos adicionales para familiares que, después de todo ese esfuerzo, solo pueden comunicarse con el detenido a través de un vidrio.

Una política que genera cuestionamientos

La prohibición de las visitas con contacto físico también ha generado cuestionamientos sobre las condiciones bajo las cuales permanecen detenidos los inmigrantes.

Una auditoría realizada por el Departamento de Justicia de California concluyó que la prohibición aparentemente entra en conflicto con una política de CoreCivic entregada a las autoridades estatales.

Según esa política, las visitas deberían permitir contacto físico y solamente restringirse cuando existan razones relacionadas con la seguridad. Además, fotografías del área de visitas muestran que existe espacio que podría utilizarse para encuentros con contacto físico.

El fiscal general de California, Rob Bonta, ha cuestionado anteriormente las condiciones del centro y ha señalado problemas relacionados con atención médica, falta de personal, alimentación, condiciones sanitarias y acceso a servicios médicos externos.

En junio, Bonta pidió a las autoridades de California City rechazar las solicitudes de CoreCivic para mantener sus operaciones de detención migratoria, argumentando que la empresa no cumplía adecuadamente con requisitos municipales y que las instalaciones presentaban problemas importantes.

Familias denuncian aislamiento

Los propios inmigrantes detenidos comenzaron a organizarse para exigir que se permitan nuevamente las visitas con contacto.

La campaña “Hugs Beyond Bars” (Abrazos tras las rejas) surgió como una respuesta a la prohibición. Los detenidos han enviado cartas y peticiones para solicitar cambios en las condiciones de las visitas.

Para quienes permanecen detenidos durante meses, la restricción adquiere una dimensión especialmente dolorosa. Algunos temen que una eventual deportación pueda significar que no vuelvan a ver a sus familiares durante mucho tiempo.

Uno de los detenidos, Allen Tayson, lleva meses separado de su esposa y sus hijos. Su esposa se encuentra embarazada y él no ha podido tocar su vientre durante el embarazo.

“Si pudiera abrazar y sostener a mi esposa y a mis hijos, sería como una breve escapada que me alejaría de este lugar”, relató Tayson.

La distancia agrava el problema

El centro de California City se encuentra lejos de las principales comunidades urbanas del estado. Para las familias de Los Ángeles y otras ciudades del sur de California, visitar a un detenido puede implicar un largo desplazamiento.

La situación adquiere mayor relevancia en momentos en que la política migratoria de la administración del presidente Donald Trump ha provocado un fuerte incremento de las detenciones.

Una investigación del Departamento de Justicia de California encontró que la población de los centros de detención migratoria del estado aumentó considerablemente durante la actual campaña federal de deportaciones y documentó problemas en atención médica y otras condiciones de los centros.

El California City Detention Facility es actualmente el mayor centro de detención migratoria de California.

Para las familias que llegan hasta sus puertas, sin embargo, la dimensión de la instalación se reduce a algo mucho más sencillo y doloroso: poder ver a un ser querido y no poder abrazarlo.

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