Editorial Vision360News
Daniel Ortega dio un paso más hacia la consolidación de un régimen sin alternancia política. Durante la conmemoración del 47.º aniversario de la revolución sandinista, el mandatario afirmó que no volverán a celebrarse elecciones en Nicaragua, una declaración que, en la práctica, confirma el cierre de cualquier posibilidad de competencia democrática.
Con esas palabras, Ortega terminó de sepultar los últimos vestigios de la democracia nicaragüense y dejó claro que su gobierno no permitirá procesos electorales que puedan poner en riesgo su control del Estado.
«Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder», afirmó en alusión a la oposición política, cuyos principales dirigentes permanecen en el exilio.
Ortega acumula casi dos décadas consecutivas en el poder
Daniel Ortega asumió la Presidencia por primera vez en 1985. Sin embargo, perdió las elecciones de 1990 frente a Violeta Barrios de Chamorro. Posteriormente gobernaron Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños.
El líder sandinista regresó al poder el 10 de enero de 2007, tras ganar los comicios de noviembre de 2006. Desde entonces ha permanecido en la Presidencia y, según numerosos organismos internacionales y sectores opositores, ha consolidado su permanencia mediante el debilitamiento de las instituciones democráticas, la persecución de opositores y procesos electorales cuestionados.
El mensaje confirma el futuro de las elecciones en Nicaragua
Durante su discurso, Ortega aseguró que la oposición busca llegar al poder para enriquecerse.
«Pero que se olviden. Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder», reiteró.
Además, anunció que impulsará nuevas leyes junto con la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, para impedir que los opositores puedan regresar al poder.
Reformas constitucionales concentraron aún más el poder
En 2025, el oficialismo promovió una reforma constitucional que creó la figura de la copresidenta, cargo que ocupa Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega.
Las reformas también ampliaron las facultades del Ejecutivo y modificaron el equilibrio entre los poderes del Estado. Diversos gobiernos y organizaciones internacionales cuestionaron esos cambios por considerar que debilitan, aún más, la débil institucionalidad democrática.
El calendario electoral queda en entredicho
Según la legislación reformada, las próximas elecciones en Nicaragua deberían celebrarse en 2027, luego de que el período presidencial se ampliara de cinco a seis años.
No obstante, las declaraciones de Ortega generan serias dudas sobre la posibilidad de que esos comicios, en caso de llevarse a cabo, sean libres, competitivos y con participación de la oposición.
Rosario Murillo aparece como eventual sucesora
El Departamento de Estado de Estados Unidos sostiene que la creación del cargo de copresidenta permite a Rosario Murillo consolidar su acceso al poder sin haber sido elegida mediante un proceso electoral libre e independiente.
Washington también considera que la reforma constitucional restringe el derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a sus gobernantes.
Ortega arremete nuevamente contra Donald Trump
Durante el acto oficial, Ortega también lanzó fuertes críticas contra el presidente estadounidense, Donald Trump.
Lo acusó de intentar dominar a otros países para apropiarse de sus riquezas y mencionó la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos como ejemplo de esa política.
Además, afirmó que dirigentes cubanos y de otros países respaldan una eventual intervención estadounidense en Cuba.
No es la primera vez que Ortega arremete contra Trump. En meses anteriores lo calificó de «desquiciado mental» por la captura de Maduro y por sus declaraciones sobre Cuba.

