WASHINGTON — Estados Unidos aumenta su presencia militar en Medio Oriente con el envío de un tercer grupo de portaaviones y alrededor de 9,000 marinos e infantes de Marina, mientras el presidente Donald Trump mantiene abierta la posibilidad de reanudar ataques de mayor escala contra Irán.
El despliegue incluye al USS Theodore Roosevelt, acompañado por su grupo de ataque, y al grupo anfibio del USS Makin Island, que transporta más de 2,000 Marines. En conjunto, las unidades movilizadas llevan unos 7,000 marinos y 2,000 infantes de Marina.
La llegada de estas fuerzas podría elevar a más de 20,000 el número de marinos e infantes de Marina estadounidenses desplegados en la región y permitir que Estados Unidos tenga simultáneamente tres grupos de portaaviones y dos grupos anfibios cerca de Irán.
Trump mantiene abierta la posibilidad de nuevos ataques
El movimiento militar ocurre mientras Trump ha advertido que una nueva fase de ataques contra Irán sigue siendo posible.
El mandatario también ha dicho que la guerra podría terminar después de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre o incluso antes, aunque no ha presentado públicamente un calendario para una eventual nueva ofensiva.
La Casa Blanca no ha anunciado que el despliegue implique automáticamente una nueva operación militar. Sin embargo, funcionarios estadounidenses citados por medios internacionales señalan que la concentración de fuerzas amplía las opciones militares disponibles para Trump.
Tres portaaviones quedarían en la zona
El USS Theodore Roosevelt salió de San Diego rumbo a Medio Oriente y se espera que las nuevas fuerzas lleguen a la región durante las próximas semanas.
Actualmente, los portaaviones USS George H.W. Bush y USS George Washington ya se encuentran en la zona, junto con el grupo anfibio USS Boxer.
De concretarse el despliegue completo, Estados Unidos volvería a concentrar tres grupos de portaaviones en Medio Oriente, una presencia naval que la Armada estadounidense ya había alcanzado en abril, por primera vez desde 2003.
La nueva concentración también incluye aviones de combate y otras capacidades militares, lo que incrementa la capacidad de Washington para realizar operaciones aéreas y navales en la región.
La diplomacia continúa, pero sin acuerdo
El incremento militar coincide con el estancamiento de los esfuerzos diplomáticos.
Irán ha planteado una hoja de ruta que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz y el retorno a las negociaciones nucleares a cambio del levantamiento de sanciones, el fin del bloqueo naval estadounidense y un alto el fuego regional.
Trump rechazó la propuesta al considerar insuficientes sus condiciones.
Mientras Washington aumenta su presencia militar, el presidente iraní Masoud Pezeshkian ha expresado disposición a continuar el diálogo con Estados Unidos, aunque las diferencias sobre las sanciones, el programa nuclear y las condiciones para terminar las hostilidades permanecen abiertas.
Aumenta la tensión en una guerra que ya lleva meses
La guerra entre Estados Unidos e Irán entra así en una nueva etapa de tensión, marcada simultáneamente por refuerzos militares y esfuerzos diplomáticos.
La presencia de tres grupos de portaaviones no significa por sí misma que Washington haya ordenado una nueva ofensiva, pero sí representa un aumento considerable de sus capacidades militares disponibles en las proximidades de Irán.
El despliegue también genera preocupación en los mercados energéticos debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas.
Con las negociaciones estancadas y las fuerzas estadounidenses en aumento, las próximas semanas serán determinantes para establecer si la concentración militar termina siendo una herramienta de presión para la diplomacia o el preludio de una nueva fase de la guerra.




