México ha decomisado 193,918 armas de fuego entre 2015 y 2025, en su mayoría vinculadas con el tráfico ilegal procedente de Estados Unidos, según datos de dependencias mexicanas de seguridad.
La cifra revela la magnitud del flujo de armamento que llega a México y que posteriormente termina en manos de grupos del crimen organizado.
De acuerdo con información publicada este martes, cerca del 93 % de las armas decomisadas en operaciones aduaneras eran de fabricación estadounidense.
El dato vuelve a colocar el tráfico de armas entre México y Estados Unidos en el centro de la discusión sobre la violencia y el poder de fuego de los cárteles mexicanos.
Miles de armas llegan desde Estados Unidos
Los datos muestran que el problema no se limita a pistolas. Entre las armas aseguradas aparecen rifles de asalto, fusiles, ametralladoras, escopetas y otras armas utilizadas por organizaciones criminales.
La Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos, ATF, ha señalado que una parte importante de las armas utilizadas por grupos criminales en México ingresa ilegalmente desde estados fronterizos estadounidenses.
Arizona y Texas aparecen entre los principales puntos relacionados con el flujo de armas hacia territorio mexicano.
Según los datos publicados, alrededor del 74 % de las armas utilizadas por organizaciones criminales en México entrarían ilegalmente desde Estados Unidos.
El problema continúa durante el gobierno de Sheinbaum
El tráfico de armas tampoco se ha detenido durante la actual administración mexicana.
En los primeros años del gobierno de Claudia Sheinbaum se han decomisado alrededor de 30,000 armas, según las cifras difundidas por las autoridades mexicanas.
Tan solo en 2025 fueron aseguradas 21,008 armas, mientras que los datos de 2026 todavía son preliminares.
El pasado lunes, autoridades mexicanas también decomisaron 210 armas de fuego en Nuevo León y detuvieron a tres personas. El arsenal había ingresado desde Texas oculto en dos semirremolques.
México reclama mayor control en Estados Unidos
El flujo de armas es uno de los principales puntos de tensión entre México y Estados Unidos.
Mientras Washington presiona a México para frenar el tráfico de drogas y combatir a los cárteles, el gobierno mexicano reclama mayores esfuerzos estadounidenses para impedir que las armas sean adquiridas y posteriormente traficadas hacia territorio mexicano.
La dimensión del problema también explica por qué el control de armas se ha convertido en un tema recurrente dentro de la relación bilateral.
Para México, combatir al crimen organizado no solamente implica decomisar drogas y detener integrantes de los cárteles. También significa impedir que las organizaciones criminales tengan acceso a armas de alto poder provenientes del otro lado de la frontera.



