El Consejo de Seguridad de la ONU analizó hoy la captura del expresidente de Venezuela Nicolás Maduro en Venezuela y llamó a la comunidad internacional a promover una solución pacífica, organizada y conforme al derecho internacional para garantizar la paz y estabilidad regional, mientras que el representante de Estados Unidos defendió la acción de su gobierno en el país suramericano.
La postura del Consejo de Seguridad de la ONU fue expresada siguiendo los principios de la Carta de la ONU en el artículo 2. La reunión, que se llevó a cabo en la sede de la ONU de Nueva York mientras Maduro era trasladado para comparecer ante un tribunal, en medio de una fuerte escalada diplomática y política.
En paralelo, el Consejo de Seguridad celebró una sesión de emergencia, la primera reunión oficial de este tipo sobre el caso, en la sede del organismo en Nueva York. La convocatoria fue impulsada por Colombia y respaldada por Rusia y China, mientras que Somalia, como presidente rotatorio del Consejo en enero, autorizó la reunión para analizar las implicaciones del operativo y sus efectos en la estabilidad regional.
Un representante del Gobierno de Estados Unidos defendió la operación y aseguró que se trató de una acción policial para el cumplimiento de la ley, no de una ocupación militar.
Señaló que Maduro es responsable de desestabilizar el hemisferio occidental mediante el narcoterrorismo y recordó que EE. EE. UU. ha arrestado a narcotraficantes durante más de una década, comparando el caso con la captura de Manuel Noriega en 1989.
Según la versión estadounidense, Maduro no es un jefe de Estado legítimo y enfrentará graves cargos penales ante la justicia, donde se presentarán pruebas de sus crímenes.
Durante la sesión, representantes de países como Irán, Cuba, España, Brasil, México, Francia y Sudáfrica manifestaron su rechazo a la captura.
Irán calificó la acción como una agresión grave y una violación del derecho internacional, al considerar que vulnera la soberanía de los Estados y las inmunidades de sus autoridades. Reafirmó su apoyo al pueblo venezolano y denunció lo que describió como una conducta ilícita por parte de Estados Unidos.
Por su parte, Cuba rechazó las acusaciones, por parte de Estados Unidos, de injerencia y negó operar servicios de inteligencia en Venezuela, afirmando que su cooperación con Caracas es bilateral y legítima.
El representante cubano lamentó la muerte de 34 miembros de la guardia personal de Maduro, de nacionalidad cubana, durante el operativo y sostuvo que Venezuela tiene derecho a decidir su destino sin injerencias externas,.
Fue una jornada marcada por profundas divisiones en el seno del Consejo de Seguridad.
El vocero de Panamá exigió que se cree un nuevo gobierno y no se continúe con funcionarios del gobierno de Maduro, así como pidió la liberación de los presos políticos en Venezuela, donde está incluido un ciudadano panameño encarcelado en Venezuela.
Venezuela, por medio de su representante, exigió el regreso de Maduro a Venezuela y afirmó que Delcy Rodríguez asumiría el mando para garantizar la paz y la continuidad, dijo que su país solo defiende su soberanía.

