Desde que la administración de Trump anunció sus planes de deportaciones masivas y anuló las protecciones para hospitales y clínicas, se ha incrementado el número de personas que no acuden a consulta.
Los inmigrantes no asisten al médico: el temor a consultar al médico sobre sus enfermedades puede ocasionar un aumento significativo en enfermedades crónicas y convertirse en un problema de salud pública.
Las constantes redadas federales de inmigración están provocando que muchas personas teman buscar atención médica, según defensores de los inmigrantes y proveedores de salud.
Entrega de información acrecienta los temores
Uno de los temores de los inmigrantes con estatus irregular es el acceso que autoridades de inmigración tendrán a los expedientes de Medicaid de miles de ciudadanos que reciben sus beneficios.
Andrew Nixon, vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS), afirmó que la agencia que supervisa los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), tenía la autoridad legal para compartir los datos y abordar la “negligencia sistémica sin precedentes bajo la administración Biden-Harris, que permitió que inmigrantes indocumentados explotaran Medicaid mientras millones de estadounidenses luchaban por acceder a la atención médica, particularmente en estados como California”.
La administración Trump ha amenazado con retener los fondos de estados que ofrecen cobertura médica a personas sin estatus legal. En la actualidad, alrededor de 1,6 millones de personas que residen en el país sin documentos están inscritos en Medi-Cal, como se le llama al Medicaid en este Estado.
En 2016, California comenzó a ampliar Medi-Cal a personas de bajos ingresos sin estatus legal, comenzando con los niños, y luego lo expandió gradualmente a jóvenes, adultos mayores y, en enero de este año, a personas de entre 26 y 49 años.
El Departamento de Servicios de Atención Médica del estado supervisa los elegibles de Medi-Cal.
Los trabajadores de salud advierten que, si esto continúa, la lista de enfermedades crónicas no tratadas —incluidas enfermedades infecciosas circulando en las comunidades— podría convertirse en un problema de salud pública.
Abogada advierte: recibir ayuda médica pública podría implicar riesgo migratorio
La abogada de inmigración Alma Rosa Nieto alertó que las personas indocumentadas que reciben asistencia médica pública podrían estar expuestas a que su información sea compartida con autoridades migratorias.
“La salud es lo más importante, pero si están recibiendo apoyo económico del gobierno, esa información puede ser accesible para ICE”, explicó. Aunque evitar visitas médicas podría reducir el contacto físico con agentes migratorios, Nieto recordó que “sus datos ya están ahí”.
La decisión, afirmó, es personal y difícil: “Cada quien tiene que decidir entre cuidar su salud o permanecer en el país. Pero la salud, la de uno y la de su familia, debe ser la prioridad”.

