A solicitud del Ejecutivo, la Asamblea Legislativa aprobó, con 56 de los 60 votos, abrir los bancos privados nacionales a inversionistas extranjeros, con el objetivo de ampliar la competencia en el sistema financiero y facilitar el acceso al crédito para más empresas y familias.
La reforma consiste en derogar el artículo 10 de la Ley de Bancos, que establecía como mínimo que el 51 % de las acciones de esas entidades, constituidas en el país, estuviera en manos de personas naturales o jurídicas salvadoreña o centroamericanas.
“Hoy aprobamos la derogatoria del Artículo 10 de la Ley de Bancos. Con esta decisión, El Salvador elimina una restricción estructural que limitaba la composición accionaria del sistema financiero y reduce barreras de entrada a nuevos capitales”, dijo la diputada de Nueva Ideas, Dania González.

La legisladora explicó que la supervisión no desaparece, ya que la idoneidad, el control de origen de los fondos y la autorización previa de la Superintendencia del Sistema Financiero se mantienen intactos.
“Lo que cambia es el modelo, pasamos de una restricción por tipo de inversionista a un control basado en solvencia, legalidad y transparencia. Este ajuste fortalece la competencia, incentiva la innovación financiera y amplía las fuentes de financiamiento para la economía real”, enfatizó González.
