Según reportes recientes (2026), la congresista Alexandria Ocasio-Cortez gastó casi 19,000 dólares en servicios de un psiquiatra.
Ese dinero salió directamente de fondos de campaña (donaciones políticas). Los pagos fueron registrados como “entrenamiento de liderazgo y consultoría”.
Algunos críticos dicen que podría tratarse de terapia personal disfrazada, lo cual, de confirmarse, podría violar reglas de financiamiento de campañas.
La propia congresista ha hablado públicamente de su salud mental, incluyendo terapia después del evento del Asalto al Capitolio de Estados Unidos del 6 de enero de 2021, lo que también forma parte del contexto de la noticia. Lo que si queda claro es que sí hubo gastos relacionados con un psiquiatra.
Algunos críticos argumentan que podría tratarse de terapia personal pagada con dinero político.
Es importante destacar que en EE.UU. las reglas permiten usar fondos de campaña para ciertos servicios profesionales, si están relacionados con funciones políticas o laborales, pero no para gastos personales directos.
El caso continúa generando debate público y político. Mientras algunos cuestionan la transparencia del gasto, otros defienden que el bienestar mental también puede ser parte del desempeño de un funcionario público.
