La Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos y el gobierno de México muestran versiones encontradas sobre el “Proyecto Portero” que fue anunciado por la institución estadounidense, pero que la Presidenta Claudia Sheinbaum negó hoy que exista un acuerdo.
La contradicción surge luego que la DEA anunció esta semana una nueva iniciativa denominada “Proyecto Portero”, destinada a desmantelar a los llamados “guardianes” de los cárteles, operadores clave en los corredores de contrabando de drogas, armas y dinero en la frontera suroeste.
De acuerdo con la DEA, el programa incluye entrenamiento conjunto con autoridades mexicanas, sesiones de intercambio de inteligencia y coordinación con el Homeland Security Task Force para fortalecer las acciones binacionales contra las organizaciones criminales.
El administrador de la agencia, Terrance Cole, destacó que se trata de “un nuevo paso en la cooperación transfronteriza” frente a la amenaza del fentanilo y otras drogas sintéticas.
No obstante, la presidenta Claudia Sheinbaum negó que su gobierno haya firmado algún acuerdo con la DEA en relación con este proyecto. La postura de la mandataria contrasta con la versión estadounidense y reabre el debate sobre los límites de la soberanía nacional frente a los esfuerzos internacionales de seguridad.
La discrepancia ocurre en un contexto en el que México y Estados Unidos mantienen una relación compleja en materia de seguridad. A lo largo de los últimos años, ambos países han realizado operativos conjuntos contra líderes de cárteles, aunque no sin tensiones políticas. Analistas señalan que la diferencia de versiones refleja los retos de sostener una colaboración efectiva y transparente en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
